domingo, 8 de julio de 2012

Cuando el chupete se fue de viaje



Cuando el chupete se fue de Viaje
Patricio Ortega



Mario, tu ya no eres un bebé, así que debemos dejar irse al chupete, decía siempre Catalina la mamá de Mario.

¡No, el chupete es mi amigo!, respondía enojado Mario.



A Mario le gustaba mucho su chupete, y por nada del mundo lo entregaría, o eso creía él.

Un día cuando todos en la casa se preparaban para desayunar la abuela intencionalmente trajo un vaso con boquilla hasta la mesa, la intención era que Mario lo viera y se entusiasmara, y en efecto, en cuanto vio el vasito no despego la vista de el.

Que maravilla, pensó, algo tan bonito tenia que ser suyo.

Fue así como poco a poco Mario dejo el tan querido chupete, aunque para él no era tan sencillo puesto que el consideraba a aquel pedacito de goma como a un amigo. Entonces pensó, como podría engañar al chupete para que se fuera, pero sin hacerlo sentir mal. Y corriendo se fue hasta donde su mamita a pedirle consejo.



Hijo, me parece muy bien que quieras cuidar de los sentimientos de tu amigo, así que lo que haremos es darle un pasaje de avión hasta Chupetelandia, para que pueda visitar a su familia. ¿Te parece bien?



Si, dijo Mario, y así fue como dibujo un pasaje y con la ayuda de su papá hiso un avión de papel para el viaje de su amigo.

Cuando le entrego el pasaje, le dijo que se cuidara y que lo quería mucho, pero era importante que fuera a visitar a su familia, porque de seguro lo necesitaban mucho más.



Entonces el papá de Mario recibió el pasaje, monto el chupete en el avioncito y lo hiso despegar, y por la ventana salió velozmente y se perdió de vista.



El pequeño Mario se quedo muy feliz y tranquilo. Lo que él no sabia es que a fuera en el jardín estaba su mamá y ella agarro el viejo chupete, el cual guardaría en una cajita, para que cuando su hijo creciera pudiera saludar nuevamente a su viejo amigo.

Fin.

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