domingo, 8 de julio de 2012

Mi mejor aliado


Mi mejor aliado
Patricio Ortega.



En plena calle un hombre se quejaba de aquel bravo perro que acompañaba al joven de gafas oscuras.

¡Maldito animal! , gritaba.

Todos los transeúntes se detuvieron a mirarlo, pero nadie decía nada.



De pronto un policía llego a la escena y aunque ya sabía lo que sucedía pregunto sínicamente; ¿Qué es lo que ocurre aquí? ¿De quien es ese perro? Mientras tanto el culpable perro miraba plenamente al policía.



De pronto se escucho; es mio señor, se llama Taru. Respondió un joven de gafas oscuras.

¿Taru?, ¡ja! Debería llamarse bestia, maldito animal, me mordió el brazo.

Pero ni el perro, ni el joven, ni el policía respondieron al ataque.



Todos los transeúntes veían la escena detenidamente.

Finalmente el Joven hablo; mi perro no es maldito, ni bestia, ni nada parecido. Es el amigo mas fiel que tengo, es Manzo y amable, usted señor sabe bien lo que hacia, sus ojos lo saben, los míos no, porque Dios me ha intercambiado la vista por la vida, y creo que es un justo trato.



El hombre no fue capaz de hablar, pero si agacho la cabeza. De inmediato el policía comprendió lo sucedido y tomo detenido al humillado ladrón, que ahora se veía encarcelado por la una ves perdida conciencia.



Todos vieron lo que ocurría con el policía y el ladrón, mas el joven y su perro marchaban entre la multitud, porque no tenían al castigo de ver la maldad ajena.



Fin

No hay comentarios:

Publicar un comentario